jueves, 16 de julio de 2015

             Un empresario en aprietos
   Detrás de esos árboles, la noche  se agitaba como un avispero  y las sombras silenciosas anunciaban lo peor. Esa misma noche, el empresario Ricky Díaz se preparaba, dentro de su lujosa casa, para una reunión empresarial que tendría lugar el día siguiente.
    Luego de la cena, el empresario fue a dormir temprano, ya que tenía que levantarse temprano para la junta. Pero alrededor de las tres de la mañana, Ricky escuchó un ruido que provenía de la cocina. Sin pensarlo dos veces, se levantó y fue a ver qué era lo que ocurría, al llegar a la cocina, encendió las luces y vio al causante de su mal sueño:   era un ladrón, que al verlo, alzó su arma, pero, aunque sabía que ganaría poco con esa decisión, Ricky tomó un cuchillo que estaba en la mesada y se abalanzó hacia el ladrón. Pero éste respondió con un tiro en el estómago del empresario, pero aún con una herida grave, Ricky logró acertar un golpe al ladrón, el cual se alejó  y decidió huir del lugar.
    Al día siguiente, uno de los empresarios se preocupó por Ricky, ya que no había asistido a la reunión, y decidió ir a visitarlo. Pero al llegar, por más que toque la puerta o el timbre, el amigo de Ricky, no sintió que le vayan a abrir la puerta, sin embargo sintió un olor putrefacto que venía de la casa de Ricky. Esto aumentó su preocupación y llamó a la policía.
Unas horas después se declaró que el empresario Ricky Díaz estaba muerto. En las entrevistas se dijo que la familia del empresario había aceptado pasivamente esa situación, pero no se dijo que uno de los familiares había contratado a un detective privado para resolver el caso, ya que la policía no lo logró.
    El detective estuvo tres veces en la escena del crimen,   intentando encontrar pistas, en las que concluyó que Ricky luchó contra el agresor, por lo que éste último había sangrado, así que, al ir por cuarta vez a la escena, logró ver que el cuchillo estaba ensangrentado. El detective tomó una muestra y, luego de unos días descifró que el asesino era un famoso comerciante del barrio, llamado Javier Crup, éste fue arrestado cuando fue encontrado en su tienda. Algunos testigos declararon que tenía una apariencia muy sospechosa y misteriosa.
    A Javier lo encerró la policía en una jaula gigante donde todos los otros criminales lo podían ver.


    Hecho por: Lucas Arcamone, Nicolas Puia y Juan Cruz Garcia

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